Una endodoncia no debería doler durante el procedimiento, ya que se realiza bajo anestesia local que adormece completamente el diente y la zona a tratar. Gracias a esto, el paciente puede estar tranquilo, pues no sentirá dolor mientras el odontólogo trabaja.

Lo que sí puede ocurrir es que:

  • Antes del tratamiento: el paciente experimente dolor intenso debido a la inflamación o infección de la pulpa.
  • Durante el procedimiento: se puede sentir presión o vibración de los instrumentos, pero no dolor real gracias a la anestesia.
  • Después del tratamiento: es normal que haya una ligera molestia o sensibilidad en los días posteriores, especialmente al morder, pero suele controlarse fácilmente con analgésicos comunes.

En resumen: la endodoncia no es el origen del dolor, sino el tratamiento que lo elimina. El mito de que “la endodoncia duele mucho” se debe a experiencias antiguas, cuando las técnicas y anestesias no eran tan avanzadas como hoy.